La nuestra es una economía de la atención, donde conseguir la atención de la gente es cada vez más difícil: una era de exceso de información, donde el tiempo es el único y verdadero recurso escaso”.

Un ejemplo muy interesante es el experimento llevado a cabo por Daniel Simons (University of Illinois) y Christopher Chabris (Harvard University), el cual pone de relieve que la atención no es divisible (en definitiva, que el cerebro es un procesador secuencial, no paralelo).

En el experimento se pedía a un grupo de estudiantes que vieran un video en el que dos equipos (uno con camiseta blanca y otro con camiseta negra) se pasaban una pelota de baloncesto. Los estudiantes tenían que contar el número de veces que se pasaban la pelota entre sí.

Dale play al video, y haz tú también el ejercicio. Si cuando se acaba el ejercicio, la pelota está en el aire, no cuentes uno más: sólo se contabilizan los pases completados. ¡Dale al play!

La gracia del ejercicio consistía en que a los treinta segundos del video, una persona vestida de gorila de gran tamaño y pelo negro entra en escena por la parte derecha de la imagen, se sitúa en el centro de la imagen, se golpea el pecho, y camina hasta desaparecer por la izquierda de la imagen. Cuando se les preguntó al grupo de estudiantes, ¡un 50% no había visto al gorila!

¿Lo has visto tú?